Se cumplen 31 años del desembarco argentino en las islas Malvinas. A modo de homenaje a nuestros hermanos, que fueron enviados por una banda de delincuentes a cumplir una gesta tan heroica como quijotesca:
Julio Ruben Cao
El 18 de Enero de 1961, Delmira Hasenclever de
Cao, dio a luz a Julio Rubén Cao, en la Maternidad Goñe,
localidad bonaerense de Ramos Mejía. Su padre, de homónimo nombre,
lo recibió al eufórico grito de: ¡Es un varón!
Venía a iluminar la infancia de su hermana Graciela
Beatriz, cinco años mayor que él, con quien compartiría los más
cándidos momentos. Años después llegarían los benjamines de la familia:
Roberto Marcelo, y Viviana Sandra.
Los dos primeros años de Julio, transcurrieron en Lomas del
Mirador. Residía en una de las habitaciones de la casa de sus abuelos
maternos. Hostiles tiempos en el terreno de lo económico para sus
padres, quienes debían trabajar arduamente para satisfacer las
necesidades de sus hijos. Delmira era operadora en una fábrica de lencería
femenina, y Julio desempeñaba funciones como tornero en un taller de la zona.
Como resultado de su constancia y tenacidad, Julio y
Delmira pudieron materializar el sueño de comprar el terreno propio, en
la colindante Tablada. Así fue como su padre, comenzó a erigir los
cimientos del sólido hogar que albergaría a Julito durante el resto de su infancia
y juventud.
Julio cursó sus estudios primarios en el Colegio Parroquial
Cervantes. Constante y disciplinado, desde pequeño manifestó una
severa convicción por superarse a sí mismo.
Tuvo el honor de portar la bandera argentina en varias
oportunidades.
Su afición a las lenguas lo condujo a introducirse en los
idiomas italiano y francés. Para perfeccionarse ingresó a la Asociación Dante
Alighieri.Realizó sus estudios secundarios en el Instituto Susini, y en la Escuela Normal
Superior “Dr Mariano Etchegaray” de Ciudad Evita.
Su elevado sentido de justicia, lo condujo a
enfrentarse a autoridades escolares en caso de presenciar algún abuso de poder
hacia sus compañeros. De fuertes principios y palabra firme y sincera, su
responsabilidad inspiraba confianza y seguridad en sus allegados.
Poseía una lectura definida de la realidad. Blanco o
negro: no había matices desde su visión. Realista, práctico, y
concreto.
Por aquellos tiempos demostró un inherente altruismo y
preocupación social. Sus grandes expectativas y profunda creencia de que
los problemas de la humanidad podían resolverse a través de la cooperación lo
hicieron entregar su tiempo a los sectores más carenciados de la sociedad.
Asistía a villas de emergencia para alfabetizar a niños faltos de
recursos. Integraba los grupos de Acción Católica en la Iglesia de La Montaña, sita en
Tablada, debido a la profunda fe que guiaba sus convicciones y su interés
por la actividad humana.
Sus altas aspiraciones y deseos de transformación social, lo
llevaban a querer sobresalir en alguna posición política. A menudo
manifestaba sus intenciones de ser embajador de la República.
Aficionado al cantante español Joan Manuel Serrat, se
conmovía esencialmente con sus letras. Expresó sus inclinaciones
literarias componiendo poemas. Empático y protector. Prefería las
comidas vegetarianas, tal vez por su admiración a Mahatma Gandhi.
A los dieciocho años de edad, trabajó en la fábrica de
acero inoxidable de su padre; Luego vendrá su entrega a su verdadera
vocación: la docencia. Existe un registro histórico de que este fue el
anhelo que acuñó desde su más tierna infancia, cuando a los ocho años de edad,
su pulso aún indefinido escribe: “Enseñar es lo más lindo que hay. Enseñar a
leer, a escribir. Ser maestro. Julio Cao (3º B)”
Obtuvo su título como bachiller docente. Inició luego
el Profesorado en Letras en el Instituto Superior Pedro Elizalde,
Ciudadela. Posteriormente inició el magisterio que daría sustancia a sus
más arraigadas pasiones en la
Escuela Normal Superior: “Dr. Mariano Etchegaray” donde había
realizado estudios secundarios.
Ejerció la docencia en las escuelas Nº 95, 96, y 32 de La Matanza. Actividad
que lo satisfacía y engrandecía en espíritu. En el año 1981 pidió
licencia para cumplir con el Servicio Militar en Regimiento de Infantería 3:
“General Belgrano” de La
Tablada.
Vuelto a la vida civil, una vez finalizado su
servicio militar obligatorio, retornó a su labor en la Escuela nº 32 de
Laferrere, que hoy lleva su nombre.
Cuando supo la noticia de la recuperación de Malvinas,
elaboró con patriota pluma el discurso para el colegio en el cual trabajaba,
sin saber aún que debería acudir al llamado de la Patria.
Un 12 de abril de 1982 partió al frente de batalla en forma
voluntaria y para cumplir con su deber.
Sus allegados querían hacerlo desistir de tal determinación,
pero él afirmaba que nunca podría hablarle a sus alumnos de Patria,
si en los momentos de contienda se hubiera escondido bajo la cama.
Reincorporado al Regimiento de Infantería 3, su destino fue
Puerto Argentino, a donde llegó el 13 de Abril de 1982. Desde allí,
el 24 de abril escribió a sus alumnos de 3º D:
… “No hemos tenido tiempo de despedirnos y eso me ha
tenido preocupado muchas noches, aquí en Malvinas, donde me encuentro
cumpliendo con mi deber de soldado, defender la bandera. Espero que
ustedes no se preocupen mucho por mí, porque muy pronto vamos a estar juntos
nuevamente, y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso
Cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como
ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas. Y ahora, como el maestro conoce
muy bien las Islas no nos vamos a perder. Chicos quiero que sepan que a las
noches cuando me acuesto, cierro los ojos y veo cada una de sus caritas riendo
y jugando; cuando me duermo sueño que estoy con ustedes. Quiero que se pongan
muy contentos porque su maestro es un soldado que los quiere y extraña…. Ahora
sólo le pido a Dios, volver pronto con ustedes. Muchos cariños de su maestro
que nunca se olvida de ustedes. Afectuosamente, Julio”
El bautismo de fuego fue el 1º de Mayo. Combatió
heroicamente hasta la madrugada del 14 de Junio en que se produjo su deceso.
Sus restos yacen en el sector oeste del cementerio argentino
de Darwin. Su nombre figura en el muro oeste, placa 4 línea 26 del
mencionado cementerio. También ha quedado inmortalizado en el cenotafio
de la plaza San Martín, sito en el barrio porteño de Retiro, en la
placa 18, línea 1.
De estado civil casado, con Clara Barrios.
Es uno de los padres póstumos: no pudo conocer a su
primogénita, Julia María, que nació el 28 de agosto de ese año.
Fue ascendido a cabo p. m. La Municipalidad de La Matanza, por
ordenanza 9888 lo declaró ciudadano ilustre, y colocó una placa con su nombre
en la plaza central de San Justo. Se impuso su nombre a la Escuela Nº 32 donde
actuó como docente. Por su parte, la provincia de Río Negro, reconociendo
su vocación docente bautizó con su nombre a la Residencia masculina de
nivel Medio nº 304 de la localidad de Comallo.
Poco antes de ser protagonista del acontecimiento histórico
por el que entregaría su vida, a los veintiún años de edad, dijo a su madre
estas palabras: – “Ya planté un árbol. Espero un hijo. Sólo me
resta escribir un libro” .
El árbol, hoy es un enorme pino de doce metros de
altura. Su hija es quien recopila esta información, y el libro se
escribió indeleblemente en las páginas de nuestra historia, con el férreo
pulso de su pluma docente. Y en rojo.
* Julia Cao es estudiante de letras. Hija de Julio Rubén
Cao, maestro, soldado, héroe caído en Malvinas el 14 de junio de 1982. Julia
además es empleada de TELAM SE.